Resumen del producto
El J.C. Newman Yagua Toro, con su clásico perfil Toro de 6 × 52, recrea el ritual de envejecimiento más primitivo del campo cubano del siglo XX: las hojas se envuelven en capas de hojas de palma “Yagua”, fermentando de forma natural durante nueve meses, creando esa rara redondez de crema y dulzura terrosa bajo la capa de Connecticut Broadleaf, es un poema de la familia J.C. Newman dedicado a la tradición y al tiempo; tener uno en la mano es poder degustar la exquisitez que el tiempo ha elaborado.
Especificaciones principales
Tamaño: 6 × 52 (Toro)
Capa: Estados Unidos Connecticut Broadleaf
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Características del sabor
La primera nota comienza suavemente con toffee de crema, tierra húmeda y cacao en polvo; la dulzura redonda y aromática traída por el envejecimiento natural Yagua se despliega como la niebla matutina; en el medio, las almendras tostadas, el café negro y el cuero suave se desarrollan gradualmente, entrelazándose el caramelo y los frutos secos, floreciendo en un aumento cálido y amigable; en el final, el chocolate negro, las vainas de vainilla y el humo ligeramente dulce se cierran suavemente, con un retrogusto prolongado que parece permitir escuchar las hojas de palma susurrar en el viento.
Información sobre origen y capa
Enrollado por la familia J.C. Newman en la fábrica PENSA de Nicaragua, cada lote de hojas imita la tradición de los viejos agricultores cubanos, envuelto en capas de hojas de palma “Yagua”, fermentando de forma natural durante más de nueve meses. La capa de Connecticut Broadleaf es de un marrón profundo y aceitoso, con una textura robusta pero suave; este tamaño Toro equilibra la calma, avanzando con precisión en el sabor como una melodía pastoral de cuerdas, liberando en capas la extrema redondez otorgada por el tiempo.
Razones para recomendar
Cigar Aficionado otorgó 93 puntos en 2021, ocupando el 11° lugar en el Top 25 de ese año, elogiando que “el equilibrio entre la crema dulce y la tierra logrado por el método de envejecimiento Yagua es una obra maestra, con una textura tan suave como la seda”. Halfwheel lo describió como “quemando a la perfección, con ceniza blanca como la nieve, y un sabor que evoca los poemas nostálgicos de un viejo agricultor cubano”. Como una sinfonía pastoral compuesta por el tiempo y las hojas de palma, este cigarro comienza con una obertura de crema de cacao, el arte de los frutos secos caramelizados se intensifica, y finalmente concluye con la profundidad suave del humo de vainilla, con un carácter global redondeado pero lleno de una profunda sabiduría nostálgica. No solo es el “Santo Grial del tiempo” de la familia J.C. Newman, sino también la más conmovedora recreación tradicional en el mundo del cigarro actual: tener uno en la mano es abrazar un siglo completo de recuerdos rurales cubanos.